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lunes, 13 de mayo de 2024

TALLER DE MINDFULNESS


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Mindfulness se refiere a la práctica de llevar la atención plena y consciente que se cultiva durante la meditación a la vida diaria. Consiste en aplicar la conciencia plena a las actividades cotidianas, las interacciones sociales y las emociones, de manera que se pueda vivir de forma más consciente y equilibrada. Es como llevar la calma y la claridad mental  a cada momento de la vida. 

jueves, 13 de abril de 2017

LA ULTIMA CENA

LA ULTIMA CENA
Uno de los misterios menos entendidos de la humanidad.

Si quieres entenderla fracasarás.
Si quieres sentirla la perderás.
Si quieres vivirla te saldrá al encuentro.

El Jueves Santo conmemoramos un hecho histórico los cristianos: La institución de la Eucaristía y Transustanciación.

Para muchos, la mayoría, un símbolo o recuerdo intranscendente.

Sólo unos pocos tienen acceso al misterio insondable que se esconde detrás y las claves para su celebración en toda su intensidad y potencialidad.

Casi todos aplicamos la mente para entenderla y abandonamos la idea pronto. Que un trozo de pan y un poco de vino se transformen en algo diferente a lo que los sentidos captan no suele tener adeptos.

Hay quienes van a sentirla y lo logran pero desaparece pronto el sentimiento. Es efímero.

¿Que hay en la Transustanciación?

No se puede explicar con palabras o sentimientos.

Acaso el AMOR tiene significado y se puede encerrar en una palabra.

Acaso el amado o la amada representa el amor cuando logro vivirlo incluso cuando él o ella no están presentes.

HAY QUE VIVIRLO.

Es un camino de conversión. Requiere una mente diferente.
Requiere una inteligencia emocional específica.

Requiere una disposición en la consciencia absoluta.
Requiere AMOR PORQUE ES AMOR.

Una conexión en sintonía que provoca una resonancia dentro de tu Ser que sólo tú puedes interpretar y hacer sentimiento y pensamiento en la pretendida idea de que lo tenemos que conceptualizar y etiquetar para poder apoderarnos de su sentido para ser sus dueños. Para entenderlo....

No es más que una parte del camino. Muchos andan en ella aún.

Transcender ese deseo de querer saber para sólo sentir es otra fase del camino que abre compresiones infinitas pero que por efímeros y pasajeros no puede ser retenido en otro deseo de posesión y dominio.

Más adelante en el camino encuentras los principios de lo que ocurre y acontece siempre en el Ahora. Pues es en el ahora donde acontece el milagro de fundirse con UNO, siendo sólo UNO sin más pretensiones que SER. Y entonces y sólo entonces vives.

Quién no ha vivido el instante presente poco o nada puede entender o sentir y puede aparecer como lo que parece ser: NADA.
Para otros lo es TODO.
Y entre el TODO y la NADA transcurre la VIDA.

En mi camino he recorrido todas las fases y aún me queda la mayor parte del trecho. A veces incluso retrocedo.

Hoy para mi no es muy diferente a otros días. Cuando encuentras el sentido, la emoción y lo vives, tienes la oportunidad de hacerlo todos los días. Y por eso todos los días reservo una cita con el AMOR.

Os confieso que como buenos amantes tenemos de todo, días más mentales, otros de más sentimiento y días de éxtasis. Pero nos queremos. Mejor aún, sé que su AMOR nunca me faltará.

Feliz Día. Feliz Ahora.
Siempre Adelante

sábado, 2 de agosto de 2014

REINCIARSE como SERES ESPIRITUALES: CONCLUSIÓN FINAL.


Durante casi un año, durante este curso 2013-2014 hemos venido desgranando diversas facetas del reinicio como seres espirituales. El énfasis debemos ponerlo en la palabra “reinicio”, pues espirituales somos al nacer. Es la cultura, la educación, nuestra experiencia, nuestras creencias y filtros mentales los que apartan esta verdad de nuestra vida: Que somos seres plenos, equilibrados y alegres que vivimos una experiencia espiritual en un cuerpo. Más nos hemos creído que vivimos una experiencia solamente corporal. Los avances científicos están aportando las certezas, las pruebas y convicciones para que una incrédula mente se vaya convenciendo de que ella no es la señora de la casa.

El programa de “REINICIO” es un proceso educativo y creativo que puede durar mucho tiempo y que requiere voluntad y disciplina. Un Plan para afrontar la vida. Unas disposiciones de la mente, el cuerpo, el corazón y el alma determinadas y mucho, mucho dolor, que no sufrimiento, que ya sabemos que es opcional y más bien una incompetencia.

El dolor, el gran maestro, odiado en occidente, se revela como el camino, el efecto inmediato de lo que la mente no quiere cambiar. El proceso reeducativo de reinicio presenta las resistencias de una mente egoica y obsesionado con la conservación de patrones mentales que ve como el espíritu amenaza provocando entonces sentimientos limitantes y contractivos para evitar su autodestrucción. Por ello somos nuestros propios enemigos.  El dolor como la respuesta inmediata al contacto con las sombras que durante años y desde que el hombre tiene consciencia ha ido depositando en nuestra memoria y recuerdo. El diálogo con las sombras se convierte en otro obstáculo para la evolución espiritual. El dolor como expresión de lo que voy perdiendo en esta dimensión: apegos a cosas y casos, relaciones, deseos, sueños...para vivir la vida en el presente, en el ahora.

El proceso reeducativo hacía la esencia que somos: Seres Espirituales, no tiene una graduación, un final, un momento cumbre. La mente, por finita, puede acotar conocimientos y ordenar su reino de títulos y cursos formativos que empiezan y terminan, más en el camino de la vida espiritual, al ser infinita, no existen ni metas, sólo experiencia, a veces cumbre, otras veces de mesetas y valle, muchas de caída, más nunca de retroceso, pues como sabemos una vez despiertos a la vida espiritual nunca más nos volvemos a dormir, siendo las etapas más oscuras del desarrollo espiritual fases del camino, etapas que nos llevarán a un mayor amanecer.

Os invitamos a iniciar este camino que miles, sino millones de personas en el mundo, ya tienen iniciado, despiertas y alerta caminan en la vida reiniciadas en la vida espiritual. Por eso hemos creado un Curso o Taller sobre INTELIGENCIA ESPIRITUAL que pondremos en marcha  en Salamanca en el curso 2014-2015. En septiembre retornaremos y pondremos en marcha en  este blog una serie de artículos sobre este Curso para compartirlo con todos aquellos que lo quieran ir siguiendo “on line”.  Hasta entonces, feliz y espiritual agosto.


viernes, 13 de junio de 2014

REINICARSE como SERES ESPIRITUALES: El Ser Espiritual y la guerra (XXXIV).


La oscuridad es ausencia de luz y la guerra es ausencia de paz. Se afirmó por un Santo que las crisis, son crisis de Santos.

Hoy la neurociencia camina por conceptos como las “neuronas espejo” y la “inteligencia compartida”,  “la neuroplasticidad”…conceptos que están cambiando la manera de ver y entender nuestro desarrollo personal y con ello el mundo.

Estamos ahora convencidos, pues la ciencia lo confirma, de lo que nuestros ancestros afirmaban por Fe. En el cristianismo, la “Comunión de los Santos” que se afirma en el Credo es prueba de ello. Que podemos ser sal de la tierra, que podemos ser luz en la tierra, que podemos ser agua viva (en el fondo somos agua).

Quien inicia el camino reeducativo del reencuentro con lo que verdaderamente es y se encuentra en su interior, que no es otra cosa que el “AMOR ESENCIAL”, después de duras jornadas llegará a un punto del camino donde encuentra las fuentes de esa agua, el origen de esa luz y la mina de sal que le permite comenzar a producir para compartir con los demás y, como faro esplendente, manantial de agua y proveedor de sal, comienza a transformar su entorno en un lugar de paz y armonía contagiando con ello a los demás.

La mente no puede alcanzarlo, el cuerpo tampoco, las emociones no fueron diseñadas para tal fin, solo el espíritu está dotado de los medios para alcanzar el “AMOR ESENCIAL”.


Algunos afirman que si los niños comienzan a meditar, aprenden a meditar, e incorporan a sus vidas la meditación como una práctica consciente, podemos acabar con la violencia en pocas generaciones. No tengo tal capacidad de predecir el futuro, pero si tengo la convicción personal, por la experiencia acumulada, que sólo desde el “AMOR ESENCIAL” que somos podemos convertir este mundo en un mundo de paz. Para ello es necesario ir incorporando a nuestra vida los hábitos, que generarán costumbres, que forjarán el carácter de hombre y mujeres de paz.

viernes, 6 de junio de 2014

REINICIARSE como SER ESPIRITUAL: El ser espiritual en el deporte (XXXIII).


Dicho con toda rotundidad: Los grandes maestros espirituales nunca fueron deportistas. No encontraremos al espíritu en la cuerpo, en la materia, pues la materia y el cuerpo sólo es su contenedor en esta dimensión. Esta lógica mental y material tiene su explicación y sentido si pensamos que el cuerpo no existe desde el punto de vista de la energía y que solo es una apreciación de la mente, siendo ésta, la mente, la que hay que superar y vencer para lograr un desarrollo espiritual completo.

Tanto mente como cuerpo son elementos vitales de desarrollo del ser espiritual pero no son un fin en sí mismos. Están supeditados al espíritu, al constructo espiritual que somos. Hay quienes construyen mentes prodigiosas y quienes construyen cuerpos maravillosos.

Durante miles de años fue el cuerpo el elemento predominante, el jefe era el más fuerte, para ello necesitaba el cuerpo.  Posteriormente la historia dio paso a la mente y el jefe era quien más sabía para lo que se necesitaba la mente. Vivimos un momento en el que la mente a través del neurocortex está avanzando en su desarrollo de una manera vertiginosa en la etapa más tecnológica de la historia. Abandonadas las tareas agrícolas y ganaderas y mecanizándolas el cuerpo dejó de tener sentido durante cientos de años hasta el momento actual en el que el cuerpo ha vuelto a cobrar protagonismo mediante el deporte. Hacer deporte se verifica como una necesidad de desarrollo personal y de salud encontrando un sentido vital más allá del meramente laboral.

El bienestar corporal lo logra el ser espiritual de otra manera diferente a quien hace deporte. En ambos casos son los procesos físicos y químicos (biológicos) que se desencadenan los que  se están manejando por ambos, si bien para quien hace deporte se produce una “esculturización” del cuerpo, mientras que para quien no lo practica se produce una pérdida de su importancia material, la materia para el deportista se transforma y para el ser más espiritual pierde su protagonismo. Es muy usual que quien se desarrolle espiritualmente presente un aspecto físico muy diferente al deportista.

El deporte es un gran camino de sabiduría al igual que la mente, pero ambos sin el desarrollo espiritual hacen al hombre incompleto y le privan de su desarrollo integral; mente, cuerpo y espíritu. Quien entrega al espíritu el desarrollo integral logra armonizar la mente con el cuerpo sin necesidad de que ninguno tome un excesivo protagonismo. Pues a quien está atrapado en la mente, quien está atrapado en el cuerpo y quien está atrapado en mente y cuerpo.


Durante años hemos visto al hombre en busca de sabiduría de la mente,  vemos ahora como además busca la sabiduría del cuerpo nuevamente. El desarrollo espiritual a lo largo de la historia convive con estas etapas. En la actualidad el culto al cuerpo, el culto al deporte, es un paradigma de desarrollo personal y social. Sobrevalorada la mente y sobrevalorado el cuerpo, ambos finitos y temporales dejan poco espacio a lo espiritual. Buscar el equilibrio ha sido siempre la fuente de la sabiduría. Cuerpo, mente y espíritu. 

domingo, 1 de junio de 2014

REINICIARSE COMO SERES ESPIRITUALES: El ser espiritual en la política.(XXXII)



Quien se reinicia como ser espiritual poco o nada suele preocuparle la política basada en ideologías que clasifican a los hombres y las mujeres en diferentes grupos y generan poderosos filtros de creencias con los que se analiza la realidad.

No se trata de pasar de la política, pues el pasotismo es contrario al compromiso que todo ser espiritual cultiva como una fuente de sus motivaciones.

La política la entienden como “micro” es decir, en el ámbito en el que tiene capacidad de influencia, en el perímetro en el que puede interactuar con otros. Este terreno no es otro que su “vida privada”, en la que intenta ser luz y dar luz a los demás. No existe “vida pública” para un ser espiritual.

La “vida pública” para el ser espiritual no es la norma, si bien, cuando alcanza su misión una trascendencia pública y notoriedad suele ser para afrontar determinaciones del alma que requieren un gran empeño y esfuerzo. Es entonces cuando el ser espiritual aparece en la vida pública para trabajar y reivindicar lo que anhela y constituye su misión.

A lo largo de la historia han existido muchas personas que desde el espíritu han sido llamados a misiones que han trascendido a lo público logrando evoluciones sociales, culturales y humanas que han dejado una huella que aún hoy perdura.

No se trata de gobernar el mundo, no se trata de legislar para los demás. Se trata de desarrollar una misión personal cuya fuerza es tan poderosa que logra trasformar el mundo más que un gobierno o una ley.

Los seres espirituales son temidos en política por quienes desde una dimensión exclusivamente mental pretende gobernar. Los líderes políticos del momento suelen chocar frontalmente con el líder espiritual que le corresponde. Sus enfrentamientos suelen pasar a los libros de historia más los que suelen ser recordados suelen ser los líderes espirituales así como sus logros y reformas.


En política cada cierto tiempo surge un líder espiritual que transforma, reeduca y despierta.

viernes, 16 de mayo de 2014

REINICIARSE COMO SERES ESPIRITUALES: De desiertos, oasis y piratas. (XXXI).


Cuando uno inicia el camino de reiniciarse como ser espiritual los avances son sustanciales si tus disposiciones, tus enseñanzas y maestros los adecuados, ya puedes caminar solo y comenzar una nueva vida en la que la realidad ha cambiado al cambiar la rutina de pensamientos y sentimientos, al ser gobernados desde el Ser gracias a la consciencia y haber tomado el timón el corazón. El viaje comienza con una gran alegría y entusiasmo.

Tenemos que tener en cuenta que la ley de la impermanencia impondrá su criterio pronto y desaparecerá todo el gozo vivido en las primeras etapas para presentarnos “desiertos” o zonas en las que el avance será lento, escasearán las fuerzas y las motivaciones, pasaremos por diferentes estadios de sufrimiento mental, corporal y sentimental, con emociones contractivas, que tampoco durarán, pero que se harán presentes para dar cuenta de nuevas sabidurías y tomas de conciencia. Cada cierto tiempo en este caminar encontraremos algunos “oasis” o zonas en las que descansar de tan ardua labor, más el desierto seguirá hasta su final.

En estos períodos debemos confiar en nuestra sabiduría interior. En estos  períodos puede ocurrir que la mente de un golpe de estado, encabece una rebelión y desplace al corazón, llamando a su tripulación, los sentimientos y pensamientos más contractivos a tomar el poder. Son los “piratas”. Si la nave de tu vida sucumbe a los “piratas” tu vida consistirá en cazar otras naves que cruzando su desierto se encuentran en dificultad para que pasen a engrosar las filas de los “piratas”.

En los momentos de ataques “piratas”, en medio del “desierto”, solo puedes contar con los “oasis”. Conocer su ubicación y emplazamiento en tu mapa es fundamental pues serán el refugio al que acudir. Los “oasis” se presentan en forma de personas o lugares, nos aportan  el frescor, el descanso, el agua, la sombra que necesitamos. Todos necesitamos “oasis” y de manera inconsciente los buscamos cuando los necesitamos, pero al no tenerlos reflejados en nuestro “mapa” no solemos encontrarlos, solo los recordamos o imaginamos. Quien de manera consciente vive sabe donde están y acude a ellos con prontitud.


Un “pirata”, un “desierto” y un  “oasis” son fáciles de identificar por quien vive como ser espiritual consciente. Forman parte del proceso. Hay que aún vive en el desierto, hay quien no quiere vivir fuera del oasis, hay quien se hizo pirata y pirata sigue, hay quien pirata fue y cuenta sus aventuras y andanzas y ha retomado el camino. 

Recordemos que todos hemos estado y estaremos en desiertos, oasis y seremos por algún tiempo piratas.

sábado, 19 de abril de 2014

REINICIARSE como SERES ESPIRITUALES: Del oro al barro (XXX)


Cuando encontramos la fuente de la vida, cuando contactamos con la verdadera fuente de AMOR que somos no son necesarios muchos ritos o ceremonias para volver a su encuentro. El hombre y la mujer espiritual saben que basta un simple gesto, una respiración consciente, una inclinación de los párpados, un silencio interior y una observación consciente para su encuentro (ese fué el mensaje de Jesús de Nazaret, en  Getsemaní, en el Huerto de los Olivos: “….velad conmigo.”). Ante esta situación en la que la mente juega un papel secundario en el proceso, pues su aquietamiento es esencial, se produce otro proceso en el que ella misma, la mente, puede diseñar un programa mental para no quedarse al margen de la fuerza que el Ser que habita tiene en su interior. Este programa a lo largo de la historia se ha inclinado por dos extremos y entre ambos se mueven la mayoría de los programas mentales y que podemos denominar, como digo, en su extremo; el extremo del oro y el extremo del barro.

El programa mental en el extremo del oro es aquel que ante la fuerza de la vida la intenta agasajar y engrandecer con oro, el objeto más valioso que la mente como creencia tiene generado en muchas personas, sociedades y pueblos.

El programa mental en el extremo del barro es aquel que ante la fuerza de la vida huye de todo lo material y solo toma de la tierra lo que la tierra le da, tierra y agua para hacer barro.

Entre el oro y el barro, como extremos, hay toda una gama infinita de posibilidades pesos y medidas. Cada uno tiene la suya. Pero en todas está presente el oro y el barro.
En todas las culturas y religiones existe este programa mental y podemos ver expresiones de ambos extremos o de la mezcla en peso y medida.


Una mirada compasiva, desde el corazón, a cada una de estas manifestaciones nos servirá de espejo para verificar en que programa mental estamos más anclados y desde esa observación aprender con  serenidad lo que nuestra mente ha diseñado en el ahora para contemplar la manifestación externa y tangible de lo que los demás sienten ante la fuerza de la vida que es el AMOR.

viernes, 11 de abril de 2014

REINICIARSE como SERES ESPIRITUALES: La Resurrección de la Inteligencia Espiritual (XXIX)


Una virtud que tiene la inteligencia espiritual es su capacidad de reinicio, es decir, se puede dejar de practicar y se puede hasta olvidar, pero cuando la persona quiere reiniciar el proceso encuentra con facilidad el camino. Los primeros pasos son sencillos y desde ahí comienza una andadura que es de fácil recorrido.

Esta virtud reside fundamentalmente en el hecho de que no funciona con la memoria sino con el recuerdo y éste reside en el corazón, quien se reinicia como ser espiritual utiliza el corazón para rescatar todo lo que necesita en sus primeros pasos de aprendiz.

No tuvo que memorizar grandes conocimientos, sencillamente actitudes innatas que por desuso se han deshabituado en nuestra vida y han perdido la eficacia de la práctica diaria, volver a ponerlas en uso y funcionamiento, anclarlas como hábitos, repetirlos y que finalmente se conviertan en costumbres que finalmente acabarán siendo un carácter.

Este fenómeno permite que cualquiera se pueda plantear recuperar la inteligencia espiritual en cualquier momento de su vida sin necesidad de enfrentarse a un proceso lento o complicado de aprendizaje y adquisición de conocimientos y aptitudes. Basta con la voluntad de recuperarla, basta con que tengamos la plena conciencia de querer para que se manifieste en nuestra de vida, es como si estuviera esperando latente en nuestro corazón, siempre preparada para la llamada.

Para su regeneración o reinicio uno solo basta si bien es posible que sea necesaria la compañía de un grupo de gente o de lo que llaman un “maestro espiritual”, pero no es imprescindible. Si logramos el reinicio por nosotros mismos es posible porque el maestro está en nuestro interior y porque la ayuda llega desde lo intangible y lo invisible, desde la energía que somos y en la que estamos plenamente integrados. Más será la mente la que demande para el proceso la muleta de la comunidad o el maestro espiritual, pues son tan poderosas su creencias y los sentimientos que puede generar el reinicio que será necesario auxiliarla con la compañía de personas que apoyan y ayudan, que antes incluso han pasado por el mismo proceso de reinicio y gozan de la capacidad de acompañamiento.

El reinicio no tiene edad y se puede producir en cualquier etapa de nuestra vida, se puede volver a abandonar sencillamente por experiencias externas que contraen nuevamente a la inteligencia espiritual al corazón ante el poder de la mente o los sentimientos que nuevamente toman el mando de la vida para poder superar una etapa de fuerte dolor, miedo, desesperanza, ira, hartazgo…No hay que perder la esperanza, son etapas en las que la Inteligencia Espiritual poco desarrollada sucumbe, lo que no ocurre con una Inteligencia Espiritual muy elevada. En estas etapas de retroceso nuestro corazón la protege hasta que pase la marejada y aprendamos de la experiencia que se ha presentado en nuestra vida  en la que la mente, el cuerpo y los sentimientos jugarán sus cartas y sus armas en la batalla hasta la nueva venida y reinicio de la Inteligencia Espiritual cuando todas ellas hayan sucumbido en la batalla, pues después de la muerte llega la resurrección. Será entonces cuando se reinicie de nuevo. Entre reinicio y  reinicio puede pasar toda una vida o como dicen algunas tradiciones, varias de ellas.


sábado, 29 de marzo de 2014

REINICIARSE como SERES ESPIRITUALES: INTELIGENCIA ESPIRITUAL (XXVIII)


Cuando tienes 18 años ya eres mayor de edad, nada tiene que ver con madurez, pero se considera que existe una formación adecuada para poder decidir por uno mismo sobre la vida. Así al menos lo entiende la sociedad en que vivimos.

Nuestra vida está organizada en etapas, nuestra formación académica, lógico-matemática-lingüística, las diferencia desde la Escuela Infantil hasta el Master-Postgrado o el Doctor Honoris Causam. Nuestra vida afectiva en amigos, novios, pareja y/o esposos. Nuestra vida laboral desde becario, novato, veterano, Jefe y Maestro. Si nos fijamos con atención todo está  organizado en etapas. Todo es gradual.

En la vida espiritual, en la INTELIGENCIA ESPIRITUAL no es diferente. Desde que nacemos y hasta morimos desarrollamos etapas de crecimiento espiritual y podemos clasificar (esa virtud de nuestro cerebro que tanto nos aporta y tanto nos limita) a las personas en función del desarrollo de esta inteligencia espiritual.

La Inteligencia Espiritual es gradual pero a la inversa de otras ésta va de más a menos. Es decir, cuando nacemos la tenemos en plenitud y la podemos ir perdiendo y dejarla en cero a medida que crecemos. Los niños son los grandes Maestros de la vida Espiritual y por ello quien quiera ser un Doctor Honoris Causam en Inteligencia Espiritual ha de convertirse en un niño. Ya lo dijo Jesús de Nazaret, el que quiera entrar en el Reino de los Cielos deberá ser como un Niño. Más durante la infancia no somos conscientes de esta Inteligencia pues está integrada de tal manera que no podemos conocer su dimensión, más a medida que crecemos y podemos ir desarrollando consciencia ésta puede ser que no surja a tiempo y entonces no seamos conscientes del poder de la INTELIGENCIA ESPIRITUAL y la vamos perdiendo hasta dejarla en cero, o desarrollemos algunos aspectos pero no todos.

Cuando de adultos surge la consciencia retomamos el camino de la INTELIGENCIA ESPIRITUAL pues somos conscientes de su necesidad y virtud.


Ahora intentamos que los niños sean conscientes de esta INTELIGENCIA como de las otras INTELIGENCIAS MULTIPLES que poseen. Mindfulness es una herramienta para que pronto, muy pronto los niños sean conscientes de su INTELIGENCIA ESPIRITUAL. 

viernes, 21 de marzo de 2014

REINICIARSE como SERES ESPIRITUALES: La introspección sanadora.(XXVII)


Como seres dotados de inteligencia espiritual, una de las inteligencias múltiples, podemos realizar procesos como la introspección, que nos permite desandar lo andado y poder relacionarnos con todo lo que ha ocurrido en el pasado desde un nivel de consciencia plena.

Los avances en hipnosis están permitiendo otros caminos desde niveles no conscientes pero hoy hablaremos de este proceso que es totalmente consciente.

Mediante la introspección viajamos al recuerdo, esa parte de la vida que ha quedado gravada en nuestro interior con un conjunto de sensaciones y datos que nuestro cerebro y patrimonio emocional guarda y que si no gestionamos adecuadamente pueden presentarse de improviso en nuestras vidas generando en el presente situaciones muy contractivas o dolorosas o por el contrario regocijo y alegría por un recuerdo más expansivo. En este último caso revivir estos recuerdos será generador de motivación y fuerza para seguir adelante, pero bucear de continuo en recuerdos contractivos será muy limitante para alcanzar la felicidad en el momento presente.

La introspección nos permite sanar lo ocurrido, que no lo podemos cambiar, mediante la ACEPTACION, aceptando lo ocurrido, dándonos cuenta de que lo que fue solo lo puedo aceptar o rechazar. Si lo rechazo estoy rechazando parte de mi mismo y esa negativa respuesta genera lo que denominamos “sombra” que juntas constituyen nuestras “sombras” que pueden dominar nuestras vidas mucho más de lo que creemos. Por otro lado si aceptamos lo que paso, integramos lo ocurrido en lo que somos y de esta manera se sana la sombra, ofreciendo con mucho amor toda la luz que necesita y con ello cambiando la emoción con que fue gravada en el pasado y una vez sanado la suelto de nuevo para que siga su curso.

De esta manera SANAR, ACEPTAR, SOLTAR son palabras claves para entender el proceso de introspección con el fin de alcanzar una vida plena INTEGRANDO todo lo que soy en UNO. De otra manera estoy disociando mi vida en DOS; lo que acepto y lo que no acepto de mí.

Pero para que pueda tener plena eficacia precisa de un gran amor, “Aghápé” en griego, “Cáritas” en latín, sin ese amor no podrá lograrse la sanación y la introspección sólo será una manera de revivir la experiencia contractiva. 

sábado, 15 de marzo de 2014

REINICIARSE como SERES ESPIRITUALES: La Santidad (XXVI)


A todos la palabra Santo o Santa nos conduce rápidamente a un juicio automático seguido de una sensación o sentimiento. Un automatismo mental y emocional. Es como la palabra “deberes” cuando eras pequeño, a pocos les gustaba que sus padres pronunciaran esta palabra en determinados momentos y horas, sobre todo cuando estábamos jugando. Era esa palabra que sencillamente podía entristecernos o enfadarnos en segundos.

La Santidad la podemos cambiar por la palabra “perfección” o “ser perfecto” y si lo hacemos otro juicio automático nos aborda: Es imposible,  no hay nada perfecto. Tengo la creencia de que es verdad, de que nada hay perfecto pues todo goza de la imperfección para que exista movimiento hacía la perfección. Desde el odio al amor, desde la miseria a la riqueza, desde la ignorancia a la sabiduría… Todo es un movimiento de un extremo al otro.

La perfección, la santidad, es el espejo en el que se reflejan todas nuestras miserias, imperfecciones y faltas, más como no nos aceptamos como somos, rechazando todo lo que no nos gusta sencillamente huimos de quien alumbra, ensalza y evidencia todo aquello que no queremos de nosotros mismos.

El santo o la santa, no lo son porque sean perfectos, lo son porque son conscientes de sus miserias, imperfecciones y faltas y las integran en su vida de tal manera que acaban  desapareciendo, no las rechazan, tampoco las aman, simplemente las aceptan.

Aprender a aceptar lo que somos nos coloca de inmediato en el camino de la perfección pues cierra el círculo de lo que somos, conformando entonces una esfera, que algunos denominan “naranja”. Ya no tengo que buscar la “media naranja” pues soy un ser completo. De esa aceptación comienza un proceso de transformación en el que se suelta todo aquello que resulte contractivo y comienza a ocupar nuestra vida todo lo expansivo. Se abre un camino de perfección pues la imperfección se reduce, más jamás desaparece, pero está de tal forma integrada en el conjunto que la armonía de su contemplación solo puede despertar admiración y amor. De ahí que las personas santas sean tan queridas en cualquier parte de la tierra por parte de muchos y por otros son rechazadas al convertirse en espejo de todo cuanto no aceptan de sí mismas.

Ser Santo o Santa es sólo Ser, en plenitud, en totalidad. La única máxima de comportamiento de un Santo es la tendencia a la perfección aceptando lo imperfecto, pues sin ello no tendría sentido la búsqueda de la perfección. Más nace en ella la humildad, dado que no se reconocen como tales pues su foco está puesto siempre en lo imperfecto, evitando con ello la aparición del egoísmo y egocentrismo propios de una focalización excesiva y desbordada en lo perfecto.

Son nuestras imperfecciones las que nos harán santos y santas. Alguno se preguntará, ¿para qué?: Para ser seres completos, plenos, Uno en la Unidad que somos. De lo contrario viviremos separados de lo quiero y no tengo, de lo quiero y no puedo, de lo quiero y no soy y esa separación es la fuente misma del dolor y el sufrimiento, no la propia existencia de la imperfección, sino su rechazo.

viernes, 7 de marzo de 2014

REINICIARSE como SERES ESPIRITUALES: El Desierto (XXV)


La ausencia de agua determinada la ausencia de vida.

Quien en la vida anda “el camino” cuenta que llega un momento en el que has de atravesar el desierto. 

Sólo.

No podría en estas líneas más que retratar la experiencia de quienes ya lo han cruzado y por ello no puedo ofrecer una versión personal y subjetiva.

No puedo hablar entonces con propiedad de lo que no conozco y he experimentado por mí mismo.

Mi desierto aún no ha llegado.

Tal vez lo intuyo en la lejanía y amortiguo el ritmo de mis pasos para retrasar la llegada.

Está ahí delante de mis ojos, así lo siento pero aún no ha llegado el momento de atravesarlo.

Llegará por que así lo decreto y lo deseo para seguir “el camino” del desarrollo espiritual.

Es una expectativa que me deja sin palabras, me introduce hacía dentro y solo me hace sentir.

Tal vez alguno se pregunte en estos momentos ¿Porqué? ¿Porqué tengo que cruzarlo?: Mi respuesta la tengo clara: “Por que me da la gana.” ¿Para qué?: Para encontrar lo que otros encontraron, pero sobre todo para encontrarme, pues solo perdido me puedo encontrar, solo quien está perdido inicia la búsqueda. Solo en un desierto tendré la certeza de que lo que encuentre será la VERDAD, dado que en el desierto al no existir vida, la única que puedo encontrar es la mía propia, desnuda de circunstancias, experiencias y expectativas, mi propio y verdadero Ser. Hasta entonces todo es preparación. ¿Cómo y cuándo sabré que habrá llegado el momento de cruzarlo?: Cuando tenga sed.


viernes, 28 de febrero de 2014

REINICIARSE como SERES ESPIRITUALES: Volver a ser niño (XXIV)



Quién se abandona mejor al cariño de su padre y de su madre que un niño en la plena y absoluta seguridad de que son ellos los que cuidarán de él, por eso no se preocupa por lo que hay que a hacer y programar para el día siguiente, si habrá suficiente o faltará, sus padres proveerán.

No tiene pasado y no tiene experiencias, por tanto a ninguna se apega, el presente es puro, ahora sin condicionamientos por experiencias contractivas, irá aprendiendo, descubriéndolas a medida que crece y siempre que encuentre alguna dificultad vuelve su mirada a sus padres para que le resuelvan el problema y sigue adelante, sin preguntarse porqué o para que.

No proyecta a futuro, tiene deseos muy puntuales y concretos, pero no espera de un mañana pues no sabe que existe, solo vive cada instante y cada momento con esa capacidad de sorprenderse con cada descubrimiento que la vida le pone delante.

El Reino de los Cielos será de aquellos que se comporten como Niños manifestó Jesús de Nazaret. La infancia es espiritual, no podemos volver a la niñez, pero es la vida espiritual la que nos devuelve todas las actitudes precisas para hacer de nuestra vida una “infancia espiritual”.

Capacidad de sorprenderse, confianza, desprendimiento, desapegos, fe, esperanza, capacidad de amar… y sobre todo alegría.

Quien vive una vida espiritual plena es una persona ALEGRE, como la alegría de un niño o una niña, plena, sincera, contagiosa y serena.

La emoción más expansiva y contagiosa de todas, la alegría, es la señal de identidad de quienes han alcanzado un grado de madurez espiritual. Es decir cuánto más se madura en el desarrollo espiritual más niño se vuelve uno en el mismo plano. Por ello quienes han alcanzado cotas superiores son más niños y por eso, como los niños, son admirados y queridos.

No volvemos muy simples, casi sin necesidades materiales que satisfacer, continuamente alegres y cuando algo falta confiamos, y cuando algo llega que nos limita, confiamos, cuando se apodera de nosotros la tristeza o el dolor, confiamos, cuando caemos en la ira, nos tratamos con compasión, cuando no conseguimos metas observamos la experiencia, intentamos aprender de todo y de todos, bailamos, cantamos, saltamos, lloramos, gritamos, jugamos y sabemos meternos hacía dentro en busca de nuestro Padre y nuestra Madre que nos reconfortarán con una nana para dormir (por eso dormimos a pierna suelta) y nos darán todo el amor que necesitamos y que somos. Todo nos sobra pues solo Ellos bastan y por eso compartimos lo que sabemos y sentimos pues nunca se agota.


viernes, 21 de febrero de 2014

REINICIARSE como SERES ESPIRITUALES: Se acabó el baile de máscaras (XXIII)


Todo aquel que despierta a una plena consciencia y comienza su camino interior en el autodescubrimiento de lo que realmente es, todo aquel que tiene su encuentro personal con la VERDAD y comienza una vida en la que su afán es comunicarla y hacer partícipe a los demás de ella, todo aquel que es expresión del profundo cambio que produce la LUZ, todo aquel que ha realizado un giro en su vida de ciento ochenta grados, todos, son signos de contradicción y sorpresa entre quienes les observan.

El cambio es tan evidente, tan real, que la incredulidad se expresa en los que hasta ahora conocían un personaje que por fin se ha quitado la máscara y aparece tal cual es.

Como si del cuento de la Cenicienta se tratara, a las doce con la última campanada acaba el baile y el personaje que durante años se mantuvo en este mundo desaparece y comienza el proceso paulatino de agrietamiento de la piel de barro que agrietada irá dejando ver el interior poco a poco con un gran fulgor y una gran luz.

Cuenta una tradición budista que la mayor estatua erigida a Buda fue  cubierta completamente de barro para que durante una guerra no fuera saqueada. Los monjes que idearon el ardid murieron en un saqueo y nadie pudo contar que el Buda de barro era verdaderamente de oro, hasta que siglos, muchos siglos después se desquebrajó y por una de sus grietas un monje curioso introdujo una lámpara que le deslumbró, al retirar con cuidado la capa de arcilla que cubría todo el inmenso Buda comprobaron que estaba hecho de puro oro.

Esta historia nos muestra como la vida y las circunstancias pueden ir cubriendo nuestro SER, nuestra verdadera esencia de capas de arcilla, que dan lugar a diversos personajes creados para defendernos en distintas circunstancias, esos personajes, o cabezudos, se quedan con nosotros más allá del tiempo necesario para la función que fueron creados y algunos llegan a dominar por completo la vida de sus propios creadores.

El despertar a la vida espiritual conlleva la caída, el descalabro y la rotura de esas máscaras, de esos cabezudos y que comience a relucir el verdadero yo, ese que algunos llaman  el “yo profundo”, el SER de la ontología, el ALMA de los cristianos, para desde de él gobernar esta nave tan especial que es el hombre y la mujer y comenzar a ser “uno mismo”. Más en muchas ocasiones se confunde “ser uno mismo” con una de esas máscaras o cabezudos, siendo la clave para desenmascararlos el orgullo y la vanidad, pues son todos ellos orgullosos y vanidosas y sobre todo no pueden “olvidarse de sí” para “darse” a los demás. Cuando uno llega al Ser, al Alma, el olvido de sí y el darse son la norma de la casa, el emblema, el signo evidente de que son las auténticas, de que somos, sin máscaras.



viernes, 14 de febrero de 2014

REINICIARSE como SERES ESPIRITUALES: El vino amargo (XXII)


Se ha comparado con el más exquisito de los elixires la experiencia de una plena vida espiritual, con una bebida, y, casi todas las religiones tienen entre sus ritos fundamentales el de beber algo. Por esta manera de describir con palabras la experiencia espiritual también se han desarrollado expresiones y narraciones referentes a todo lo contrario, es decir, a las heces del cáliz o el vino amargo, como expresión, también, de una faceta de la vida espiritual. Y es que no puede haber Paz sin antes no ha existido la guerra. Llegamos a la Paz porque venimos de la guerra.

Si la vida espiritual plena conlleva la Paz interior, quien aún no la ha alcanzado sigue en guerra, consigo mismo, con los demás, con el entorno, con la vida y con el universo. En expresión coloquial, con todo el mundo. Quien así camina por la vida aún encuentra en ella el vino amargo, el amargor, la amargura y de ahí la expresión personas amargadas.

La amargura es uno de los sentimientos más destructivos, compuesto de las emociones básicas como el hartazgo (asco), tristeza e ira y ausente de la alegría, la sorpresa, siendo el miedo muy subconsciente, el que se amarga, amarga la vida a los demás. Es como el perro del hortelano, que ni come ni deja comer. Este sentimiento se apodera de su vida y las emociones básicas dominantes, se hacen presa de su existencia, y siempre están entre coléricos e iracundos y tristes y melancólicos, cuando no se está harto de todo y de todos. Pocas veces muestran alegría por algo y menos aún se sorprenden por algo, pues nada esperan y de todo desesperan. La sensación de abandono es total. Esta lucha interior, entre pensamientos contractivos que se mueven en nuestra mente de manera circular y rumiante, convierten la vida en un vino amargo que no queremos beber.

Esta situación es la antesala de un amanecer, es la tormenta que precede a la calma, pero precisa tiempo. El vino amargo no tiene cura salvo que se le añada tal cantidad  ingente de agua que se disuelva, de tal manera, que nada ni  nadie pueda apreciar su presencia salvo por una leve y ligera sensación de amargura en la punta  de la lengua que incluso resulta agradable. Esa agua necesaria la pondrán las lágrimas que deberá expulsar del cuerpo, como archivo emocional y mental, todo cuando provoca el amargor. Lo pondrá el agua que bebemos y la comida que comemos, (que en el fondo en su mayor parte es agua), cuando su ingesta esté exenta de emociones y pensamientos limitantes y contractivos, es decir, con alegría. Ese agua, como agua viva, la pondrá el propio cuerpo que sanará la existente en él (somos un 70% agua) cuando la expongamos a vibraciones externas llenas de amor y armonía. Es decir, todo un proceso integral entorno al agua que somos y nos da la vida. Solo el agua puede disipar de tal manera el amargor del vino amargo y entonces surgirá en nuestro interior el fuego que ante tanta agua se presenta para mantener el equilibrio y ese fuego solo puede brotar del corazón que alienta la vida para seguir adelante, siempre adelante,  renaceremos en la vida espiritual llenos de plenitud y armonía.


  

viernes, 7 de febrero de 2014

REINICIARSE como SERES ESPIRITUALES: El ser solitario (XXI)


Quien despierta a la luz que otorga la inmersión en la vida espiritual lo hace en medio de su mundo, el mismo que hasta entonces tenía y vivía, pero pronto ese mundo de circunstancias y personas se vuelve estrecho y precisa ser renovado, más es consciente de que no puede cambiarlo de repente, que será su luz y la de otros las que transformarán el entorno y que dicho proceso será largo, incluso trascenderá la propia vida corporal.

Comienza entonces un proceso en el que por una parte la persona “despierta”, se aleja de hábitos y costumbres que antes conformaban su carácter, pues éste ha cambiado y comienza con nuevos hábitos y costumbres que refuerzan el nuevo carácter, su renacimiento. Este cambio radical es apreciado por su entorno, por las personas que lo rodean y comienza un alejamiento de realidades, circunstancias y personas recíproco. Comienza la soledad, una soledad, que no significa sentirse solo, pues el espíritu llena con plenitud la vida de aquel que está imbuido en él.

En esta fase aparece el “ser solitario”, pues busca la soledad y el silencio, el encuentro con el espíritu, con su ser, con lo que realmente es, comienza una vida sin necesidad de la misma vida tal y como hasta ahora estaba planeada, pues la vida comienza de dentro hacía fuera y no de fuera hacía dentro, comienza un camino en el que encontrará a otros en sus mismas circunstancias y con los que compartirá tiempos y espacios, más la soledad, lo que llaman soledad, será su fiel compañera el resto de su vida, pues lo que llaman soledad, no es más que un vacío para la sociedad y un todo para la vida espiritual.


Quien encuentra la soledad del ser, el ser solitario, lo encuentro todo. Y en este todo que es SER se queda a vivir.

viernes, 31 de enero de 2014

REINICIARSE como SERES ESPIRITUALES: El ayuno y la mortificación (XX).


Ayuno y mortificación son palabras, solo palabras.

Estas palabras, ayuno y mortificación pronunciadas en el ámbito de la espiritualidad ponen los pelos de punta a más de uno.

Si sustituimos ayuno por dieta  y la aplicamos a la vida de muchos hombres y mujeres que saltan de dieta en dieta en búsqueda del peso, la talla y/o la figura ideal, entonces es aceptada sin más, es más, utilizada por la propia medicina en situaciones concretas. Pero no son más que ayunos según el diccionario.

Al igual nos ocurre con la mortificación. Si la sustituimos por la palabra sacrificio aún resuena de manera diferente, si seguimos avanzando y la sustituimos por esfuerzo nos va sonando más apreciable y aceptable. Si aplicamos la palabra esfuerzo al deporte veremos como una inmensa cantidad de personas que con un gran esfuerzo todos los días salen a correr decenas de kilómetros y participan en carreras maratonianas en las que el esfuerzo, el sacrificio y la mortificación son absolutamente necesarias para alcanzar la meta.

Con la conciencia clara de que podemos sustituir la palabra que nos incomoda por otra podremos enfrentar el tema de hoy a la vida espiritual en la conciencia clara de que no existe vida espiritual plena sin dieta y sin esfuerzo.

Durante miles de años los grandes maestros así lo han testimoniado. El ayuno, la dieta es básica para mantener una vida espiritual plena. Los avances científicos en este sentido han sido tan prodigiosos que ahora podemos mantener una dieta, un estilo de comida alineado con lo que somos. Sabemos el porqué del ayuno de nuestros antepasados. Sabemos que tenemos que prescindir determinados alimentos y fomentar la ingesta de otros, sabemos en qué cantidades son letales y en qué cantidades prodigiosos.

Por lo que se refiere al esfuerzo, sacrificio o mortificación, conocemos también por la tradición histórica que todos los grandes maestros de sabiduría eran hombres sacrificados y esforzados en la disciplina y normas, el plan de vida por ellos marcados por una sola razón. “porque les da la gana” de la que ya hablamos en otro anterior post. Sin sacrifico, sin esfuerzo, sin mortificación, sin renuncia no hay vida espiritual.

Entonces, ¿qué es lo que ocurre a la mayoría de la gente que cuando se les habla de ayuno y sacrificio en la vida espiritual lo rechaza, critican e incluso denostan, para luego abrazar un ayuno y mortificación aún más severos si cabe en otras facetas de su vida?. La respuesta debe darla cada uno.





viernes, 24 de enero de 2014

REINICIARSE como SERES ESPIRITUALES: Entre dos mundos (XIX)


Quien ha experimentado el viaje al centro de la tierra, tomando con permiso de Julio Verne el título de  su novela, sabe a partir de ese momento que existen dos mundos. En uno vivimos todos, en el otro se puede entrar, pero no quedarse a vivir mientras se habita sobre la tierra.

Es cuestión de permanencia. Hay quienes nunca han entrado, o quienes lo han hecho y no saben donde han estado, hay quienes lo vieron, lo sintieron y se olvidaron o rechazaron, hay quienes entraron y lo aceptaron, entre estos últimos hay quienes no vuelven y quienes lo hacen de continuo, entre estos, se distinguen los que lo hacen de manera más permanente y quienes lo hacen de manera más esporádica. Este es el camino personal, la verdad personal de cada uno en el camino espiritual junto con lo que experimenta cada vez que cruza el umbral del mundo espiritual.

Más quien con frecuencia lo visita y quien adopta sus reglas en el mundo terrenal pronto experimenta la “dualidad”, es decir, la existencia permanente en su vida de los dos mundos. Quién ha tenido la experiencia de oír, ver y sentir el mundo espiritual se convierte automáticamente en un peregrino del mundo terrenal que camina por la vida esperando la llegada del momento en que pueda abandonar esta tierra para retornar al mundo que lo creó y lo dejó venir a la tierra para que aprendiera y elevara su consciencia, hasta su encuentro con su creador, El Creador, Dios.

Son miles, sino millones, aunque solo se conoce el testimonio de unos cuantos cientos, los más divulgados, los que han experimentado esta vida dual entre el mundo terrenal y el mundo espiritual. En todas las culturas y religiones existen testimonios, algunos muy venerados y respetados, de estas personas a las que solemos llamar “místicas”.

Nuestra mente juzga a los místicos desde un  plano puramente mental, en la mayoría de los casos, rechazando y etiquetando sus experiencias. Hay quienes  los acoge con el corazón y los respeta y admira, más no logra aprehender toda su experiencia. Hay quienes les tienen miedo, les juzgan y eliminan pues ponen en peligro el “orden” de este mundo terrenal, un “orden” muy mental y racional y nada espiritual.

Los místicos son los guías, verdaderos maestros para poder adentrarse en el mundo espiritual, verdaderos sherpas. Quien tiene la dicha de encontrar a un místico y ser acompañado por él hacía ese mundo interior que todos tenemos dentro completará su formación en la tierra y dotará a su desarrollo integral del conocimiento y la sabiduría necesaria para trascender.

Para identificar a un místico es necesario tener el corazón activo en la inteligencia cardiaca, de lo contrario podemos caer en manos de falsos profetas y maestros que solo nos sugestionan a nivel mental y emocional. El verdadero místico abre su corazón y el nuestro tiene un encuentro con él formando una alianza de amor que sólo se siente y que no se puede describir con palabras.



viernes, 17 de enero de 2014

REINICIARSE como SERES ESPIRITUALES: La única norma: "porque me da la gana" (XVIII)


En el camino de este curso sobre como Reiniciarnos como Seres Espirituales hemos llegado al capítulo XVIII,  ya somos mayores de edad, ya nadie nos tiene que decir lo que tenemos que hacer, ya hacemos lo que nos da la gana.

En esta mayoría de edad se suele decretar la existencia de una sola norma: NO HAY NORMAS EN LA ESPIRITUALIDAD.

Quién así comienza inicia su camino los hace con una negación y una contradicción, pues ha marcado una norma, ahí la contradicción y emplea el “no” que nuestro cerebro en muchas ocasiones no sabe interpretar por su propio funcionamiento.

Solo ven normas los que no están dispuestos a cumplirlas.

Solo se puede llamar norma a las determinaciones que un poder coercitivo puede imponer por la fuerza.

En el caso de la espiritualidad no existe ningún poder coercitivo que imponga por la fuerza el cumplimiento de sus determinaciones. Todo lo hago porque me da la gana, que es la única norma que existe.

Quien se desarrolla como ser espiritual acaba tomando como base y manifestación de su espiritualidad una serie de reglas, normas, costumbres, mandamientos, preceptos o como se les quiera llamar que cumple con gusto y amor, porque le da la gana y si no es así es que no ama lo que dice amar.

Durante miles de años los maestros de sabiduría, las religiones, filosofías e ideologías han marcado las normas que son necesarias para tener una vida espiritual e interior plena, más nuestra mente, principalmente nuestra mente, se resiste a aplicarlas.

Quien afirma que las normas, costumbres, ritos, mandamientos, decretos o preceptos no pueden existir en la vida espiritual olvida la naturaleza humana que está dotada de mente, cuerpo y emociones, que sí cumplen con normas, que sí son algo son un orden natural normativizado en reglas, las reglas de la naturaleza y el propio universo. Por tanto, abstraerse de normas en la vida espiritual es negarle a la espiritualidad su propia esencia por ser natural y universal, es decir, por pertenecer a la naturaleza humana y al mismo universo con el que está unido inexorablemente.

La mente necesita reglas, el cuerpo necesita reglas, las emociones necesitan reglas, normas, estipulaciones, decretos, costumbres…pero todas ellas, si así se las quiere denominar, no son tales para quien las cumple pues lo hace por amor, con un inmenso amor. El Ser espiritual cuida el cumplimiento de esas normas con una gran caridad y compasión pues no se sanciona si no las cumple, dado que es flexible en su  aplicación más rígido en su formulación.

El que quiera reiniciarse en la espiritualidad deberá encontrar sus normas y cumplirlas porque le da la real gana que es la mayor expresión de libertad que existe.  En el cumplimiento de esas normas encontrará la paz, la serenidad y el amor que necesita.