martes, 15 de abril de 2014

LAS 7 REGLAS DEL SER por JULIO DE LA TORRE





SER PROACTIVO.
SER LIDER.
COMER para SER.
SER ASERTIVO.
SER COCREADORES.
SER COOPERANTE.
SER. 

  
PRIMERA:

SER PROACTIVO.

La pereza y la indefensión aprendida son dos hábitos que conforman un carácter. Primero pensados, luego verbalizados y posteriormente hecho acción que repetida conforma un hábito que acaba siendo un carácter.

Para reeducarse desde este carácter es necesario dar pequeños pasos. Pequeños esfuerzos pues si son grandes la pereza y la indefensión aprendida lograrán imponer su criterio. 

Aprenderemos a ser diligentes con nuestras obligaciones y practicaremos con pequeños esfuerzos que al lograrlos nos llenarán de satisfacción fomentando con ello nuestra autoestima.

Desde lo pequeño. Desde el concepto de ladrillo que ladrillo a ladrillo se construye una Catedral. 

Pondremos nuestro empeño en los pequeños gestos diarios e incluso domésticos o en el trabajo. 

Iremos incorporando una nueva manera de pensar:"Puedo".

Cuando surja el pensamiento: "más tarde" lo cambiaremos por: "Ahora."
Comienza por levantarte siempre a la misma hora y de un salto diciendo:PUEDO AHORA. 

Siempre Adelante.


SEGUNDA:

SER LIDER.

¿El liderazgo para qué? No reconocemos a ningún lider que no busque el bien común. Si el lider se vuelve egoísta o corrupto entonces deja de serlo al convertirse en tirano. El liderazgo es de servicio y de servicio a los demás. Es un cargo que es una carga. 

Para ser un gran lider tenemos que pensar y sentir a los demás y nuestra mente no está programada para ello. El programa inicial es egocéntrico y envidioso. Propio de un ser desconfiado y receloso de los demás y el entorno. 

Es el corazón el que viene programado con lo necesario para ejercer el liderazgo más la mente pronto lo acalla y acogota con razones tan poderosas que parecen irrebatibles.

La reeducación consistirá en devolver el corazón al centro de nuestra vida. Es decir devolver a la intuición el lugar que le corresponde y dejar la razón para lo que sirve. 

Para escuchar al corazón y la intuición será necesario el silencio interior. El aquietamiento mental. Callar la mente loro o mono que no deja de parlotear.

Un programa formativo en este sentido será necesario y muchos años de entrenamiento. No hay otra manera.

Elige tu programa de Meditación. Hay muchos. Mindfulness es uno de ellos. En este programa reeducativo la meditación es básica y está científicamente demostrada su eficacia.


TERCERA.

COMER para SER.

La ciencia avanza y descubre la importancia de la alimentación para una vida sana y en plenitud.

Lo que comes, cómo lo comes, cuando lo comes, con quién, donde, para que, por qué...son cuestiones básicas para la nutrición consciente. 

Ser consciente en la alimentación para que decidir en libertad o ser presa de automatismos incluso heredados y generacionales que deciden por mí.

Ser consciente desde la serenidad o dejar que la ansiedad devore cuanto encuentre a su paso.

Ser consciente o no dejar de picotear a cualquier hora del día en una carrera sin meta.

Aprender a ser consciente en la comida es el resultado de la consciencia de pensamientos y emociones.


CUARTA.

SER ASERTIVO.

Desde la paciencia o serenidad a la ira. Entre estos dos puntos discurre nuestra experiencia. Como el acelerador del coche lo pisamos y caminamos por la vida desde serenidad o la ira, y desde la ira a la serenidad, la velocidad nunca es la misma, salvo que vayamos viajando por autopista y conectemos en piloto automático y decidamos conscientemente la velocidad el resto de las ocasiones la velocidad estará acomodada a los estímulos externos.

El ser asertivo es el piloto automático. La consciente respuesta y no la reacción inconsciente. Pase lo que pase mantendrá el nivel de serenidad y paciencia adecuado y utilizará la ira en muy contadas ocasiones pues es consciente de que al ser una emoción automatizada e innata surgirá pero podrá ser gestionada asertivamente.

Requiere un nivel de consciencia elevado y para lograrlo sólo existe un camino: el Autoconocimiento. Quién no se conoce se sorprende y estará en muchas ocasiones pidiendo todos los días disculpas: "Lo siento no quería. ...".

Tómate unas horas al dia, un dia al mes y un fin de semana al año para ti. Solo para ti. No para tu ocio o hobbys no para tus aficiones y deseos. Sólo para ti. Es lo que denomino el "Consejo de Administración". Es la reunión de cuerpo, mente y espíritu. 

¿Cuándo fué tu último Consejo de administración?


QUINTA

SER COCREADORES.

Nacimos con la tendencia más noble que pueda existir: cocrear. Estamos llamados a cocrear al hombre y la mujer. Lo demás solo lo podemos transformar. Esta llamada a cocrear hombres y mujeres se consigue gracias a un automatismo programado innato que lo hemos denominado "sexualidad".

El "sexo" es la palabra que define el conjunto de emociones, sentimientos, pensamientos y sensaciones corporales que experimentos antes, durante y después del sexo.Al ser un automatismo innato puede controlarnos. Su control es total y puede inhibir valores superiores de vida y provocar situaciones no pensadas ni deseadas previamente. 

La sexualidad consciente es la gestión del automatismo innato para que su aplicación aporte a nuestra vida la sabiduría que cada acto sexual conlleva.Al desencadenar de manera consciente el mecanismo cocreador ponemos en marcha la energía más poderosa sobre la tierra. Su manejo consciente requiere por ello respeto y armonía.

Ser conscientes de que cuando tenemos sexo estamos utilizando el poder cocreador equilibra el flujo de energías que interactuan. 

Respétate, respeta a tu pareja, respeta el lugar y el momento, agradece, comparte, honra. Vuelve hacer consciente la respiración en cuanto puedas, pues es la respiración quién mantiene la consciencia plena en el acto cocreador. Dejarse llevar es "cabalgar" sobre el automatismo. Respirar de manera consciente es gestionar la sabiduría del momento pues el sexo siempre es un ahora.

SEXTA:

SER COOPERANTE.

Nada nos ocurre en la vida sin la cooperación de los demás y la propia creación. Somos cooperadores de la vida pues de nuestros actos dependen otros y de los de otros depende nuestra vida. 

Solo la mente genera la creencia de que tenemos logros personales, individuales y propios. La mente puede generar la creencia de que "¿yo?, no le debo nada a nadie!!!" expresión frecuente en quien ha perdido la actitud cooperante.

A quien guarda como un tesoro lo que tiene o sabe en la creencia de que alguien se pueda aprovechar. A quien se enfada si le copias y le imitas pues su mente ha decretado que "eso" es suyo, fruto de su esfuerzo y trabajo. "A nadie le gusta que le copien" dicen, olvidando que desde que nacemos aprendemos por imitación.

Para fomentar el espíritu y al actitud cooperadora es conveniente hacer algo por alguien sin que medie compensación, precio o trueque a cambio, sencillamente cooperar por cooperar.

Compartir lo que tenemos, nuestros talentos, inteligencias y sabidurías es muestra de esta actitud e inteligencia. 

Buscar con quien compartir y cooperar.

SEPTIMA:

SER

Lo oiremos en muchas ocasiones: "hay que ser uno mismo".

La cuestión es saber SER y quien es "uno mismo". A la primera puedo contestar a la segunda solo puedo hablar por mí, que cada uno aporte lo que a cada uno le corresponde. 

SER es vivir ahora. Solo se puede ser en el presente. En el ahora.

Quien solo pretende llegar a ser se olvida de que la mayor parte de lo que pretende ya es. ¿Pregúntate que haría esa versión de ti que pretendes en este momento?.

Quién solo huye de lo que fué o lo anhela se olvida que el que tuvo retuvo. ¿Pregúntale a ese que fué que haría ahora? Lo que olvidas o anhelas es ahora experiencia y valiosa pues es solo tuya.

SER es consciencia.

Quien vive en la consciencia ES.





viernes, 11 de abril de 2014

REINICIARSE como SERES ESPIRITUALES: La Resurrección de la Inteligencia Espiritual (XXIX)


Una virtud que tiene la inteligencia espiritual es su capacidad de reinicio, es decir, se puede dejar de practicar y se puede hasta olvidar, pero cuando la persona quiere reiniciar el proceso encuentra con facilidad el camino. Los primeros pasos son sencillos y desde ahí comienza una andadura que es de fácil recorrido.

Esta virtud reside fundamentalmente en el hecho de que no funciona con la memoria sino con el recuerdo y éste reside en el corazón, quien se reinicia como ser espiritual utiliza el corazón para rescatar todo lo que necesita en sus primeros pasos de aprendiz.

No tuvo que memorizar grandes conocimientos, sencillamente actitudes innatas que por desuso se han deshabituado en nuestra vida y han perdido la eficacia de la práctica diaria, volver a ponerlas en uso y funcionamiento, anclarlas como hábitos, repetirlos y que finalmente se conviertan en costumbres que finalmente acabarán siendo un carácter.

Este fenómeno permite que cualquiera se pueda plantear recuperar la inteligencia espiritual en cualquier momento de su vida sin necesidad de enfrentarse a un proceso lento o complicado de aprendizaje y adquisición de conocimientos y aptitudes. Basta con la voluntad de recuperarla, basta con que tengamos la plena conciencia de querer para que se manifieste en nuestra de vida, es como si estuviera esperando latente en nuestro corazón, siempre preparada para la llamada.

Para su regeneración o reinicio uno solo basta si bien es posible que sea necesaria la compañía de un grupo de gente o de lo que llaman un “maestro espiritual”, pero no es imprescindible. Si logramos el reinicio por nosotros mismos es posible porque el maestro está en nuestro interior y porque la ayuda llega desde lo intangible y lo invisible, desde la energía que somos y en la que estamos plenamente integrados. Más será la mente la que demande para el proceso la muleta de la comunidad o el maestro espiritual, pues son tan poderosas su creencias y los sentimientos que puede generar el reinicio que será necesario auxiliarla con la compañía de personas que apoyan y ayudan, que antes incluso han pasado por el mismo proceso de reinicio y gozan de la capacidad de acompañamiento.

El reinicio no tiene edad y se puede producir en cualquier etapa de nuestra vida, se puede volver a abandonar sencillamente por experiencias externas que contraen nuevamente a la inteligencia espiritual al corazón ante el poder de la mente o los sentimientos que nuevamente toman el mando de la vida para poder superar una etapa de fuerte dolor, miedo, desesperanza, ira, hartazgo…No hay que perder la esperanza, son etapas en las que la Inteligencia Espiritual poco desarrollada sucumbe, lo que no ocurre con una Inteligencia Espiritual muy elevada. En estas etapas de retroceso nuestro corazón la protege hasta que pase la marejada y aprendamos de la experiencia que se ha presentado en nuestra vida  en la que la mente, el cuerpo y los sentimientos jugarán sus cartas y sus armas en la batalla hasta la nueva venida y reinicio de la Inteligencia Espiritual cuando todas ellas hayan sucumbido en la batalla, pues después de la muerte llega la resurrección. Será entonces cuando se reinicie de nuevo. Entre reinicio y  reinicio puede pasar toda una vida o como dicen algunas tradiciones, varias de ellas.


sábado, 29 de marzo de 2014

REINICIARSE como SERES ESPIRITUALES: INTELIGENCIA ESPIRITUAL (XXVIII)


Cuando tienes 18 años ya eres mayor de edad, nada tiene que ver con madurez, pero se considera que existe una formación adecuada para poder decidir por uno mismo sobre la vida. Así al menos lo entiende la sociedad en que vivimos.

Nuestra vida está organizada en etapas, nuestra formación académica, lógico-matemática-lingüística, las diferencia desde la Escuela Infantil hasta el Master-Postgrado o el Doctor Honoris Causam. Nuestra vida afectiva en amigos, novios, pareja y/o esposos. Nuestra vida laboral desde becario, novato, veterano, Jefe y Maestro. Si nos fijamos con atención todo está  organizado en etapas. Todo es gradual.

En la vida espiritual, en la INTELIGENCIA ESPIRITUAL no es diferente. Desde que nacemos y hasta morimos desarrollamos etapas de crecimiento espiritual y podemos clasificar (esa virtud de nuestro cerebro que tanto nos aporta y tanto nos limita) a las personas en función del desarrollo de esta inteligencia espiritual.

La Inteligencia Espiritual es gradual pero a la inversa de otras ésta va de más a menos. Es decir, cuando nacemos la tenemos en plenitud y la podemos ir perdiendo y dejarla en cero a medida que crecemos. Los niños son los grandes Maestros de la vida Espiritual y por ello quien quiera ser un Doctor Honoris Causam en Inteligencia Espiritual ha de convertirse en un niño. Ya lo dijo Jesús de Nazaret, el que quiera entrar en el Reino de los Cielos deberá ser como un Niño. Más durante la infancia no somos conscientes de esta Inteligencia pues está integrada de tal manera que no podemos conocer su dimensión, más a medida que crecemos y podemos ir desarrollando consciencia ésta puede ser que no surja a tiempo y entonces no seamos conscientes del poder de la INTELIGENCIA ESPIRITUAL y la vamos perdiendo hasta dejarla en cero, o desarrollemos algunos aspectos pero no todos.

Cuando de adultos surge la consciencia retomamos el camino de la INTELIGENCIA ESPIRITUAL pues somos conscientes de su necesidad y virtud.


Ahora intentamos que los niños sean conscientes de esta INTELIGENCIA como de las otras INTELIGENCIAS MULTIPLES que poseen. Mindfulness es una herramienta para que pronto, muy pronto los niños sean conscientes de su INTELIGENCIA ESPIRITUAL. 

viernes, 21 de marzo de 2014

REINICIARSE como SERES ESPIRITUALES: La introspección sanadora.(XXVII)


Como seres dotados de inteligencia espiritual, una de las inteligencias múltiples, podemos realizar procesos como la introspección, que nos permite desandar lo andado y poder relacionarnos con todo lo que ha ocurrido en el pasado desde un nivel de consciencia plena.

Los avances en hipnosis están permitiendo otros caminos desde niveles no conscientes pero hoy hablaremos de este proceso que es totalmente consciente.

Mediante la introspección viajamos al recuerdo, esa parte de la vida que ha quedado gravada en nuestro interior con un conjunto de sensaciones y datos que nuestro cerebro y patrimonio emocional guarda y que si no gestionamos adecuadamente pueden presentarse de improviso en nuestras vidas generando en el presente situaciones muy contractivas o dolorosas o por el contrario regocijo y alegría por un recuerdo más expansivo. En este último caso revivir estos recuerdos será generador de motivación y fuerza para seguir adelante, pero bucear de continuo en recuerdos contractivos será muy limitante para alcanzar la felicidad en el momento presente.

La introspección nos permite sanar lo ocurrido, que no lo podemos cambiar, mediante la ACEPTACION, aceptando lo ocurrido, dándonos cuenta de que lo que fue solo lo puedo aceptar o rechazar. Si lo rechazo estoy rechazando parte de mi mismo y esa negativa respuesta genera lo que denominamos “sombra” que juntas constituyen nuestras “sombras” que pueden dominar nuestras vidas mucho más de lo que creemos. Por otro lado si aceptamos lo que paso, integramos lo ocurrido en lo que somos y de esta manera se sana la sombra, ofreciendo con mucho amor toda la luz que necesita y con ello cambiando la emoción con que fue gravada en el pasado y una vez sanado la suelto de nuevo para que siga su curso.

De esta manera SANAR, ACEPTAR, SOLTAR son palabras claves para entender el proceso de introspección con el fin de alcanzar una vida plena INTEGRANDO todo lo que soy en UNO. De otra manera estoy disociando mi vida en DOS; lo que acepto y lo que no acepto de mí.

Pero para que pueda tener plena eficacia precisa de un gran amor, “Aghápé” en griego, “Cáritas” en latín, sin ese amor no podrá lograrse la sanación y la introspección sólo será una manera de revivir la experiencia contractiva. 

sábado, 15 de marzo de 2014

REINICIARSE como SERES ESPIRITUALES: La Santidad (XXVI)


A todos la palabra Santo o Santa nos conduce rápidamente a un juicio automático seguido de una sensación o sentimiento. Un automatismo mental y emocional. Es como la palabra “deberes” cuando eras pequeño, a pocos les gustaba que sus padres pronunciaran esta palabra en determinados momentos y horas, sobre todo cuando estábamos jugando. Era esa palabra que sencillamente podía entristecernos o enfadarnos en segundos.

La Santidad la podemos cambiar por la palabra “perfección” o “ser perfecto” y si lo hacemos otro juicio automático nos aborda: Es imposible,  no hay nada perfecto. Tengo la creencia de que es verdad, de que nada hay perfecto pues todo goza de la imperfección para que exista movimiento hacía la perfección. Desde el odio al amor, desde la miseria a la riqueza, desde la ignorancia a la sabiduría… Todo es un movimiento de un extremo al otro.

La perfección, la santidad, es el espejo en el que se reflejan todas nuestras miserias, imperfecciones y faltas, más como no nos aceptamos como somos, rechazando todo lo que no nos gusta sencillamente huimos de quien alumbra, ensalza y evidencia todo aquello que no queremos de nosotros mismos.

El santo o la santa, no lo son porque sean perfectos, lo son porque son conscientes de sus miserias, imperfecciones y faltas y las integran en su vida de tal manera que acaban  desapareciendo, no las rechazan, tampoco las aman, simplemente las aceptan.

Aprender a aceptar lo que somos nos coloca de inmediato en el camino de la perfección pues cierra el círculo de lo que somos, conformando entonces una esfera, que algunos denominan “naranja”. Ya no tengo que buscar la “media naranja” pues soy un ser completo. De esa aceptación comienza un proceso de transformación en el que se suelta todo aquello que resulte contractivo y comienza a ocupar nuestra vida todo lo expansivo. Se abre un camino de perfección pues la imperfección se reduce, más jamás desaparece, pero está de tal forma integrada en el conjunto que la armonía de su contemplación solo puede despertar admiración y amor. De ahí que las personas santas sean tan queridas en cualquier parte de la tierra por parte de muchos y por otros son rechazadas al convertirse en espejo de todo cuanto no aceptan de sí mismas.

Ser Santo o Santa es sólo Ser, en plenitud, en totalidad. La única máxima de comportamiento de un Santo es la tendencia a la perfección aceptando lo imperfecto, pues sin ello no tendría sentido la búsqueda de la perfección. Más nace en ella la humildad, dado que no se reconocen como tales pues su foco está puesto siempre en lo imperfecto, evitando con ello la aparición del egoísmo y egocentrismo propios de una focalización excesiva y desbordada en lo perfecto.

Son nuestras imperfecciones las que nos harán santos y santas. Alguno se preguntará, ¿para qué?: Para ser seres completos, plenos, Uno en la Unidad que somos. De lo contrario viviremos separados de lo quiero y no tengo, de lo quiero y no puedo, de lo quiero y no soy y esa separación es la fuente misma del dolor y el sufrimiento, no la propia existencia de la imperfección, sino su rechazo.